Archivos de Octubre, 2009

La leyenda del santo bebedor

Viernes, Octubre 30th, 2009

Posiblemente, éste sea el libro que más veces haya leído en mi vida (su brevedad ayuda). Pero a la vez, es un libro que identifico con una de las mejores maneras de ser artista que conozco, la del que confía en la providencia y en los encuentros afortunados,  como felizmente le ocurre al pobre Andreas en los que serán, sin que él lo sepa, los últimos días de su vida. Días en los que la casualidad, la fortuna y el milagro en cada uno de los encuentros, lo salva de la zozobra en la que habitualmente se halla. Creo que con los años, pintar es algo parecido a eso, zozobrar constantemente frente al cuadro y dejarse en manos de la providencia, que para el pintor existe y siempre acude al taller, en su ayuda.

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El jardín encendido

Sábado, Octubre 24th, 2009

Es el mundo, entre otras cosas, un completo inventario de jardines.

jardin-encendido1 Así como se hace recuento de tantas cosas. Uno puede también, como ejercicio quizá recomendable, hacer lista o rescate de parques o jardines. Alejándose de las enciclopedias podrá ir dejando,  sobre la mesa de sus salvamentos, la memoria renueva de todos los jardines que vio y había olvidado, que conoció de oidas o lecturas, que atrapó en algún sueño o en alguna otra parte, para después si así lo desea, dejar crecer el nuevo, diseñado de la suma de todos o ninguno y que será siempre único y múltiplo gozoso de sus partes armadas nuevamente. Allá cada cual cómo lo ilumina.

Entre todos ellos, como cuerda de jardines y parques podremos (o no) encontrar:

El jardín que Aristóteles dejó como herencia. Los exóticos jardines persas de Darío el Grande, el de Afrodita en Citerea, que alumbró la arquitectura, el casi siempre silecioso jardín japonés, el laberinto de setos o de zarzas o de piedras. El jardín salvaje que dejamos crecer por el placer de ver como se somete el caos a sí mismo, ave fenix de los jardines que siempre vuelve y siempre será diferente. El jardín encerrado y portátil que se guarda en una pecera o en un libro. El jardín neumático y extraño de los autómatas. El oscuro, escesivo y siniestro de Bomarzo, o el jardín Botánico, de piezas tan interesantes como dislocadas al que siempre volvemos como el que vuelve a la escuela (o de la escuela) El jardín que entra en la casa y al que la casa deja escapar.

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El jardín de mi barrio y el de mi vecino. El jardín que alguien diseña, el que alguien construye y el que quizá (aún se desconoce) se ha organizado él solo en alguna parte. Un jardín en la Luna, en el desierto, un jardín suspendido y otro vertical, como hijo que le crece a la cascada, un jardín de ciudad y una ciudad jardín, un jardín del Edén y otro del abismo, un jardín en el salón y otro en la cocina, un jardín en el interior de otro jardín, uno iluminado, artificial, sublime y otro escondido, apagado, extraordinario, un jardín de palabras y de hierbas aromáticas y frutas y flores, y otro jardín de ideas, abstracto, permeable, inaccesible, o también un parque, todos los parques que no son el mismo.

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El hombre es Dios cuando cuida, con o sin esmero, su jardín o su huerto. El parque es otra cosa. El parque es un contenedor y, muchas veces, un digno espejo de su contenido. La ciudad, anémica de jardines, intenta respirar cuidando el parque. El parque y el jardín mantienen una relación atenta, y hasta exquisita, eso nos consta, pero así como el jardín podrá llegar, si alguna vez lo desea,  a ser un parque, nunca el parque que nació como tal llegará a ser jardín, y será por eso y no por otra cosa por esa querencia, que muchas veces los parques respiren un aire melancólico y hasta triste.

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Edu López. Fragmento del texto de introducción a un Proyecto para Espacio Público de Rare Corporation.  2.008-9

Oporto

Sábado, Octubre 17th, 2009

Estoy en completo acuerdo con las palabras que has enviado en tu mail. Y también aquí la primavera ya se encuentra presente en el aire caliente y en las flores da las arboles que aún deberían estar despidas….

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Aquí tienes una foto de la calle donde habito ya con las flores y muy hermosas.

Quehacer

Martes, Octubre 13th, 2009

Quehacer.  Perteneciente a la casa y lo privado (que se ejecuta a la vista de pocos, familiar y domésticamente, sin formalidad ni ceremonia alguna). Sustantivo y no adjetivo: Lo que es en lugar de lo que dice de lo que es.  Conforme la crítica feminista,  si el cuerpo  (lo relativo al cuerpo) es una opción política vista desde lo personal o subjetivo, lo privado podría considerarse así desde lo social y lo propiamente político.  ¿Quebrar los muros del escondite? ¿Organizar la vida dentro y con independencia de la exterioridad?  La habitanza de los textos instala este dilema en la discusión. Probablemente los lazos que se lanzan desde lo privado a lo público y viceversa,  sin la obligación de elegir uno de los dos lados.  Como vive el secreto: indiferente a su exterior avaricioso.  Como sobrevive la inocencia:  ajena a aquello que supuestamente le oculta la visibilidad de las cosas y,  en consecuencia, su valor secreto.

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El jorobado

Miércoles, Octubre 7th, 2009

¿Te pasabas el día leyendo?

No. Me gustaba más que mi madre me contara películas. Me gustaba leer en la cama, por las noches, y en las horas de la siesta, en verano, cuando teníamos que estar callados. Leía sobre todo novelas: de aventureros, viajeros, piratas, detectives y monstruos. Siempre me ha gustado mezclar unos libros con otros. Me gustó mucho El jorobado, de Paul Fèval:  fué un descubrimiento. Me lo regaló mi amigo Mariano Hernández.  Justo Navarro. Oppi. Planeta. Booket. Barcelona 1998.

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Mimesita

Jueves, Octubre 1st, 2009

Mimesita volvió ayer de sus vacaciones.  Me trajo una fotografía del mar de noche y una pulserita con muchas cuentas de colores de la que se había encaprichado para mi muñeca izquierda.  La besé, primero, para agradecérselo y enseguida la paseé por las obras de la casa terminada nada más colgué la foto del mar en mitad de la pared, sobre la cama.

Más tarde, cuando nos acostamos, nos estuvo lloviendo encima la noche entera.