Espacio Frontón
El pelotari espera. Su brazo está en tensión. La pelota flota en el aire ingrávida e inmóvil. Durante un instante, justo antes de atacar, de golpear a la bola, todo permanece paralizado. Es un momento de suma estaticidad. Jugadores y pelota son puntos fijos dentro de las paredes del juego. Frontís y rebote definen un espacio como dos planos de coordenadas.

El juego del frontón es estático. El espacio existe siempre, aunque no se juegue. El lugar está regido por las paredes y el suelo. Todos los puntos tienen una coordenada exacta en el plano de juego. Los objetos se disponen como en una planta libre.

Su capacidad de organización es tan grande que alrededor del frontón el lugar se urbaniza. Ordena el mundo. El plano de juego es infinito pero reticulado. El juego es la suma contínua de fragmentos de quietud.

No hay diálogo entre jugadores, el juego es individual, incluso se puede jugar sólo. Los vacíos necesitan de los muros para poder ser comprendidos.

La arquitectura moderna es deudora del juego de la pelota. Muros, o suelos más recientemente se revelan esenciales para construir el espacio.