Caribbean Hut
Lunes, septiembre 14th, 2009Del Paraiso nos queda todavía el amor, nuestras risas y la vida.
Acaso porque la naturaleza de la utopía es la carencia de un lugar concreto encontramos el origen funcional y moral del primitivo alojamiento del hombre en un suelo grávido presidido por un hogar sobre una base pétrea. Una estructura de carpintería sustenta un liviano techo que se articula tectónicamente con los muros de origen textil. Así podríamos definir la Caribbean Hut, con que Gottfried Semper anticipó la arquitectura moderna.
Cuando Alvar Aalto en su análisis pictórico de La Anunciación de Fray Angélico nos habla del acceso a una habitación, reconoce la esencia verbal de la experiencia arquitectónica cuya autenticidad se basa en el lenguaje tectónico (pictórico) del edificio.
Sentimos placer y protección cuando el cuerpo descubre sus resonancias en el espacio. Cuando experimentamos una estructura establecemos inconscientemente una analogía con huesos y músculos. La comprensión de la escala implica el inconsciente dimensionamiento de un objeto o un edificio con el propio cuerpo.







Hibridando poéticas y continentes el fantasma de Lenz recorre el mundo desde hace casi doscientos años, haciendo posible que soñemos la casa que aún no tenemos y que pensando en Larrea bien pudiera empezar en el Perú cobrizo del rostro de Vallejo, puerta que inevitablemente abre la casa del fantasma. Casa nuestra. Casa de Alvaro Siza. El elemento principal de la casa es el tejado y después la chimenea. Dentro somos independientes o casi. Estamos protegidos de la ciudad y del mundo entero. Los que pueden utilizan tranquilamente Internet.
De la casa y lo doméstico, tan integrados ambos en nuestra propia identidad personal, a la ciudad que nos permite estructurar rememorar y comprender el flujo informe de la realidad, la misión intemporal de la arquitectura es la de crear metáforas de existencia corpórea que concreten y estructuren la presencia del hombre en el mundo. La materialización de la arquitectura nos sitúa en el continuum de la cultura. Toda experiencia de mundo implica clasificación, memorización y comparación para poder entender la ciudad como metáfora cambiante, siempre mostrando en la consciencia de su precariedad la posibilidad de una interpretación que desde el ejercicio del poder privilegia unos relatos sobre otros. Desde la experiencia subjetiva a circunstancias histórico-políticas más complejas, la memoria desempeña un papel esencial como base para la rememoración de un espacio, por esa razón en las experiencias arquitéctonicas memorables, el espacio, la materia y el tiempo se funden en una única dimensión.


