ultramarina

En la sugestiva producción artística de Rut Olábarri, una máquina parece poner en juego varias estructuras simultáneas que atraviesa y a las que pone en incesante movimiento. Podríamos hablar entonces, en primer lugar, de una máquina social constituida por un ámbito de dominio: El Doméstico, constituido por un cuerpo (campo) lleno de imágenes que ella crea para conformar un continuo siempre  cambiante y divisible en partes más pequeñas, en detalles minuciosos y en simetrías apariciones y desapariciones. Tiene la capacidad Rut, de introducir los fragmentos en fragmentaciones siempre nuevas  sobre las cuales se proyecta lo puramente visual. Lo visual de la casa y lo doméstico queremos decir, tan integrados ambos en nuestra intimidad personal, pues para Ajuar Doméstico consideramos lo familiar y lo privado como una opción política vista desde lo personal o subjetivo, en la que lo privado podría considerarse así desde lo social y lo propiamente político como alternativa. La regla de producir es siempre el producir al producto y esta regla se cumple ampliamente en los trabajos de Rut Olábarri

La primera estructura comporta al menos un elemento que no es funcional con respecto a ella; pero que lo es tan solo en la segunda. Se trata de la relación de la mirada con el dibujo, y probablemente de la anulación  intencionada de la mirada. Una mirada modernista si nos atenemos a los objetos que aparecen en las imágenes de Rut y que ella suele calificar «cosas de antes» y a los estampados Modern Painters de John Ruskin que Rut diseña admirablemente para los vestidos de sus heroínas inspiradas casi siempre en su bisabuela y abuela por un efecto de repliegue sobre la historia real de esas magníficas mujeres que resultan de una actualidad sorprendente para nuestros intereses en Ajuar Doméstico pues si las nuevas sociedades pueden hoy ser definidas como sociedades del trabajo inmaterial, -sociedades del conocimiento-, hay que reconocer entonces que a las prácticas de producción simbólica orientadas a la producción transmisión y circulación en el dominio público, de los afectos y los conceptos, les corresponde un total y absoluto protagonismo.

Era toda de viento; un proyecto de casa. El sueño de una casa. Nos podríamos perder en él: un tabique, una pared maestra, o bien solo el marco de un muro no hecho aún, el paso vacío de una puerta. Errábamos por la teoría de una casa, no por una casa ya hecha y real.

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