El sexto sabor

viernes, julio 8th, 2016

El mito no puede definirse ni por su objeto ni por su materia, pero tal vez podamos afirmar sin temor a equivocarnos mucho que los mitos no solo son el alimento simbólico del espíritu, como suele decirse, sino que simultáneamente, y de modo reversible, la comida, los alimentos para el cuerpo, se constituyen en uno de los códigos significativos de aquel.

pelota vasca

Construidos en su aspecto formal sobre una lógica de las cualidades sensibles los temas míticos se atienen a los cinco códigos sensoriales: visual,auditivo,olfativo, gustativo y táctil,  y se van interconexionando unos con otros dando soporte a la energía que permanece en los recuerdos, principio esencial del que proviene toda forma de vida y probablemente de olvido.

En Euskera “Indar”  designa conceptos como fuerza, valor capacidad y violencia, entendida ésta como la raíz vital que entronca con el centro de lo sagrado

el sexto sabor

En oposición a “Indar” “saudade” de origen portugués o gallego viene a ser como hambre. En palabras de Clarice Lispector “Saudade”ocurre cuando se come la presencia. Indarra es agalma y es renovar la fuerza, algo que en efecto puede ocurrir de forma  necesaria y enormemente contagiosa cuando se come y se comparte la comida.

Saber y sabor: conocimiento compromiso y saber gastronómico.

Sillas

jueves, marzo 10th, 2016

Sin duda, las sillas nos guían a través de una serie de episodios tecnológicos clave en la evolución del diseño. Tras siglos en los que el tallado, torneado y ensamblado de la madera había definido los parámetros del diseño, la pauta cambió radicalmente en el siglo XIX cuando la familia Thonet transformó la manufactura de muebles con la introducción de procesos decididamente industriales.

Tecta

Tras la madera curvada, los diseñadores de muebles trabajaron con otro material de invención reciente, el acero tubular; después, con un enorme rango de plásticos sintéticos y resinas reforzadas, con aluminio fundido y con extrusiones de aluminio, y con rotomoldeo. En ese sentido, la silla es un fiel reflejo de los cambios en la tecnología, la producción y la estética, como Imatra viene mostrando en diferentes muestras expositivas.

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El acero tubular se convirtió en el material emblemático de la era de la mecanización. A principios de la década de 1920 Marcel Breuer, Mart Stam y Mies van der Rhoe, tres de las figuras clave del movimiento moderno, desarrollaron su versión de la silla cantilever. Se habían diseñado otras sillas, técnicamente similares por anónimos arquitectos americanos, pero Marcel, Mart y Mies hicieron algo más: usaron objetos domésticos, posicionándose ante el mundo moderno. Ninguno alcanzó a construir Utopía pero su ejemplo hace que en Imatra  consideremos emblemático ese gesto de Stam, que con poco más de unos metros de tubo para el gas, ofreció una idea de como podía llegar a ser una era mecanizada.

En esos mismos años Thonet hacía muebles muchos más avanzados técnicamente que cualquier cosa que pudiera salir del taller de Gerrit Rietveld. Rietveld liberó al mobiliario doméstico de ser interpretado por sus referencias a la costumbre o a los precedentes, y también lo eximió de esa reflexión sobre el estatus social que condiciona el estatus de tantas sillas.

Utrecht

Una generación después el estadounidense Charles Eames usó la misma tecnología punta propia de la construcción aeronáutica en la década de 1940 y produjo sillas de madera contrachapada y fibra de vidrio, con perfiles elegantes como pájaros que amueblan muchos de los interiores contemporáneos.