We Margiela

lunes, noviembre 11th, 2019

Solo los seres que perciben el tiempo pueden recordarlo y, dado que la memoria no es posible sin imágenes, después del visionado y posterior coloquio el pasado viernes del documental We Margiela proyectado en el Guggenheim Bilbao,  podríamos decir parafraseando propia o impropiamente a Walter Benjamin que coleccionar es una forma del recuerdo remitido a la praxis. Este documental que ahora recorre diversas ciudades se estrenó  inicialmente en el Museo Boijmans van Beuningen en Rotterdam  en octubre de 2017 como  homenaje al diseñador de moda Martin Margiela (Belgica 1957) y en él participan al igual que en la presentación de Bilbao algunos miembros del inicial equipo creativo y comercial.   Martin Margiela que siempre ha tenido inquietud por los tejidos “curados por los elementos” mostró la belleza y naturalidad de lo efímero en una exposición dedicada a sus primeros trabajos  en 1989 en el mismo  Museo Boijmans. Para el proyecto “Moho” cultivó deliberadamente el moho que aparece en los tejidos con la humedad prolongada, este proyecto se basaba principalmente en la coincidencia. Se creaban las condiciones, es decir, las telas se sumergían en un cultivo, pero en general era imposible predecir el desarrollo del “tinte” solo el tiempo (1615) horas podía decirlo. Se trata de la fascinación controlada por el propio proceso.

 En colaboración con la Universidad Agraria de Wageningen también analizó los efectos de color conseguidos. El catálogo que acompañaba la exposición llega al extremo de ofrecer recetas en este sentido: el moho como pigmento. La experimentación, el reciclado y su posterior transformación de las prendas son los pilares fundamentales del legado a la moda de este carismático diseñador que ahora cobra especial relevancia al revisar su legado en este documental donde prima la nostalgia.

En los años 80 la palabra nuevo dejó de ser la más deseable en el mundo de la moda, desde que diseñadores como Yohji Yamamoto, Ann Demeulemeester o el propio Margiela entre otros introdujeran un nuevo principio estético al usar ropa preexistente, (pasada de moda o descartada) en sus diseños y telas arrugadas, enfurtidas y abatanadas para sus líneas de alta costura. El simple hecho de que esto se acepte como alta costura es la prueba ante un cambio de mentalidad. En lugar de ver contradicción entre conceptos opuestos, a los que no se puede permitir interacción, los artistas, diseñadores y arquitectos de hoy entretejen lo viejo y lo nuevo para hacer nuevas combinaciones en que ambos -lo viejo y lo nuevo- se perciben como una única cosa.

En la imagen mostramos una pieza de 1.989 de la colección perteneciente al archivo de Imatra donde se puede apreciar el detalle de la serigrafía aplicada por Margiela a un tejido transparente que ajustado al cuerpo se funde con la piel y produce efecto “tatuaje”

Elan Vital

jueves, febrero 28th, 2019

Toca evolucionar, si. Basta de darle cuerda a la fabulación negativista que no hace más que anclar la forma de las prácticas en un pasado bloqueado, autocomplacido en la irresolubilidad de la paradoja de su lógica antitética. Nada que tenga la forma de la negación calculada de si misma hace otra cosa que preparar indisimuladamente la coartada del compromiso cumplido anticipando el momento de su absorción integrada.

Redefinición de las prácticas artísticas  16  S 21 (LSA 47)

Instagram

miércoles, noviembre 14th, 2018

Los mecanismos sociales de reconocimiento y diferenciación, de socialización y subjetivación, de pertenencia a un grupo social y distinción dentro de él, se hacen reposar por encima de todo en el valor estetizado, y es la carga de éste  que el nuevo capitalismo añade a objetos y relaciones, materiales o inmateriales, la que determina el nuevo valor social.

 

Identidad

miércoles, mayo 13th, 2015

 Falsas imágenes basadas en otras imágenes anteriores, reflejos de reflejos cuyos orígenes se pierden en la distancia remota. En esta colección de autorretratos simulados Cindy Sherman (New Jersey 1954) investiga visualmente el rol de la mujer en la sociedad de consumo, trata de imitar y cuestionar los arquetipos de las imágenes mostradas por los medios

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Somos aquello que los medios determinan, somos un producto cultural. No hay un mundo real de cosas físicas que interactúan con mi yo, somos una unidad sin distinción entre el que mira y el que es mirado. Somos productores, gente que produce, es por ello también que la cuestión de la identidad del autor o su condición es una cuestión definitivamente trasnochada; todo productor es una sociedad anónima, incluso diríamos, el producto de una sociedad anónima