Coleccionista

viernes, mayo 30th, 2014

El interior es el refugio del arte. El coleccionista es el verdadero habitante del interior. Hace del ensalzamiento de las cosas algo suyo. Sobre él recae la tarea de Sísifo de poseer las cosas para quitarles su carácter mercantil. Pero les otorga sólo el valor de quien las aprecia,  no sólo el valor de uso.

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El coleccionista no se sueña solamente en un mundo lejano o pasado, sino también en uno mejor, en que ciertamente los hombres tampoco disponen de lo que necesitan, como en el mundo cotidiano, pero en el que las cosas quedan libres de la servidumbre de tener que ser útiles.

El interior no es sólo el universo, sino también el estuche del individuo particular. Habitar significa dejar huellas. En el interior, éstas se subrayan. Se inventan multitud de cubiertas, fundas, cajas y estuches en los que se imprimen las huellas de los objetos de uso más cotidiano. Las huellas del morador también se imprimen en el interior.

Surgen las historias de detectives, que persiguen estas huellas. La Filosofía del mobiliario de Poe, al igual que sus relatos detectivescos, lo convierten en el primer fisonomista del interior. Los criminales de las primeras novelas de detectives no son ni gentlemen ni apaches, sino burgueses particulares.

Libro de los Pasajes. Walter Benjamin